Falso amigo n.º 35: Gatte (alemán) ≠ gato (español)

Gatte (alemán) ≠ gato (español)Estaba la ratita barriendo la escalera cuando encontró una moneda. Después de considerar diferentes opciones optó por comprarse un lazo rojo. Tan bien le sentaba que todos los animales de la granja, rendidos ante sus encantos, se apresuraron a pedirle el matrimonio. Ella fue rechazando pretendientes uno tras otro por lo insoportable que le resultaban los sonidos que estos proferirían por las noches. Mu, guau, oink y cosas así. Hasta que el gato, con su aterciopelado ronroneo, la sedujo. Se casaron y, en vez de comer perdices, el esposo se comió a la esposa.

Traigo al blog este conocido relato infantil porque en alemán marido se dice Gatte; que es una palabra germánica proveniente de la raíz protoindoeuropea *ghedh- que significa unir. El verbo ingles to gather (=reunir) por ejemplo, es pariente próximo. Esposa se dice Gattin. Así que, si escuchamos a unos alemanes hablar de esposos y esposas (Gatten und Gattinen), nos parecerá que charlan sobre gatos y gatines, pero no. Gato en alemán se dice Katze. Los términos se asemejan bastante. Como ya comentamos en el falso amigo n.º 24, las palabras para designar a los gatos en muchos idiomas son bastante parecidos y evidencian una misma raíz.

La cuestión es que la ratita presumida buscaba un marido, un Gatte, pero tuvo el mal ojo de fijarse en el peor de todos los posibles, el gato. Ella lo vio tan modosito y tan majo… “Tan buen chico”, debió pensar… Pero ya se sabe, a veces la intuición falla. Fernán Caballero, que es una mujer de principios del XIX que firmaba con ese pseudónimo, tiene una curiosa versión del cuento. Quien barre la escalera es una laboriosa hormiga y el pretendiente elegido un ratón. No se tiene constancia de que el ratón intentara comerse a la hormiga, que tampoco hubiera sido un bocado de mucha sustancia. Lo que ocurre es que el ratón aparece ahogado sospechosamente en la olla el día siguiente a la boda. La hormiga manifiesta habérselo encontrado así al volver de misa y repite que le había aconsejado a su difunto marido utilizar el cucharón a la hora de remover el cocido en vez de la cuchara pequeña. Este punto parece ser de gran trascendencia en el cuento. ¿Fatal accidente doméstico o desesperado intento de una recién casada arrepentida de deshacerse de un molesto marido en aquellos tiempos legendarios en que no existía el divorcio? Los demás personajes del cuento se tragaron la historia y dieron el pésame a la hormiguita viuda, que se había quedado sin Gatte, pero a mí me huele a gato encerrado.

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