Falso amigo n.º 61: currant (inglés) ≠ currante (español)

Falso amigo n.º 61: currant (inglés) ≠ currante (español)La pareja de falsos amigos que presentamos en esta entrada son currant y currante. A currant (inglés) es una grosella y un currante, un trabajador. Los orígenes de esta curiosa coincidencia hay que buscarlos en el idioma sánscrito de la India y en Corinto. A ver cómo nos las apañamos.

Corinto es una ciudad griega, famosa por sus capiteles y por sus uvas. Las pasas de Corinto son uvas pasas negras, pequeñas, sin pepitas y de intenso sabor. Desde la Edad Media se vienen exportando con éxito al norte de Europa donde, por clima, no pueden cultivarlas. En el siglo XIV los franceses las conocían con el pomposo nombre de Reysins de Courantz. De esa extraña manera de pronunciar el nombre de Corinto, viene la mayoría de los apelativos que recibe este delicioso fruto por el mar del Norte. A las pasas de Corinto los daneses las denominan korender, los holandeses krenten y los ingleses acabaron llamándolas currants.

La palabra española currante, nada tiene que ver con Corinto. Es de origen caló, del verbo currar, que significa trabajar y que, según el diccionario de la RAE está emparentado con la voz sánscrita kṛnoti, hacer. Ya hemos comentado alguna vez lo que les cuesta a las palabras de origen gitano llegar al lenguaje culto. En español existen unas cuantas palabras de la misma familia léxica que currar, pero la mayoría se mantienen en registros coloquiales: currelar, curro, currelo, currito… y nuestro currante, que está atareado trajinando con sus grosellas.

¿He dicho grosellas? Sí. Hemos explicado qué tiene que ver Corinto con la palabra currant, pero nos hemos quedado en las uvas pasas. Las uvas son frutos obtenidos de las vides y las grosellas son bayas silvestres que nacen en los arbustos. Nada que ver. Bueno, pues resulta que en el XVII aparecieron en los puertos ingleses unas bayas oscuras y pequeñitas, procedentes del noreste europeo; eran grosellas negras. En cualquier caso alguien empezó a venderlas como currants, es decir como pasas de Corinto. Quienes se percataban de la diferencia preferían llamarlas bastard currants pero la iniciativa no prosperó. Como al final llegaban de distintos colores, acabaron llamando blackcurrant, redcurrant y whitecurrant a la grosella negra, a la roja y a la blanca, respectivamente. Así, la palabra currant quedó para designar a la grosella.

Las pasas de Corinto, las auténticas currants a las que unas bayas quitaron el nombre, tienen ahora un problema en el idioma inglés. Se las suele llamar Zante currants, Corinthian grapes, Corinthian raisins, incluso Corinthian currants. Diríase que se lo tienen que currar un poco para recuperar su identidad lingüística.

 

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