Falso amigo n.º 68: serradura (catalán) ≠ cerradura (español)

serrura-cerraduraHe aquí dos falsos amigos que en realidad han tenido en el pasado más relación de la que aparentan.

La cerradura es el dispositivo que se coloca en las puertas para impedir que se abran y la serradura, en catalán, es ese resto de virutas que se va desprendiendo de la madera cuando se trabaja con ella; es decir, el serrín. Está claro que serradura viene de serrar y cerradura de cerrar. Sin embargo, detrás de esta obviedad hay secretos encerrados que trataremos de desvelar.

Quien esté familiarizado con el catalán, sabrá que carece del sonido interdental fricativo [θ], como la mayoría de las lenguas latinas. Donde en castellano tenemos el característico sonido zeta, en catalán nos podemos encontrar consonantes alveolares [s]. Para que nos entendamos, para pedir en catalán un arroz a la cazuela, hay que decir arròs a la cassola. Es más: en realidad, el sonido zeta castellano sólo se respeta por una parte de los hispanohablantes. En muchas regiones de España e Hispanoamérica tampoco se usa este sonido [θ] y se sustituye por [s]. Teniendo esto en cuenta, la serradura y la cerradura comienzan a estar sospechosamente cerca.

Si además indagamos en los significados del verbo serrar catalán nos podemos llevar alguna sorpresa. Una de las acepciones lo convierte en sinónimo del verbo serrar castellano (previsible), pero otra lo aproxima al concepto de cerrar. No es lo mismo que cerrar, que se dice tancar, pero se acerca. Significa estrechar. Apretar los dientes, por ejemplo, se dice en catalán serrar les dents. El verbo catalán serrar (en esta segunda acepción) y el español cerrar provienen ambos de la misma raíz: del bajo latín serare (=cerrar), el cual deriva de sera, que significaba cerrojo. Es curioso cómo el término castellano ha evolucionado más en cuanto a forma (con el sonido interdental [θ] que tanto despista), mientras que el catalán, que se mantiene fonéticamente más parecido al original latino, ha perdido su significado principal (cerrar) que se lo ha llevado la palabra tancar.

En ambos casos (cerrar y serrar) hay una erre doble donde en origen había una erre simple (serare). Bueno, pues aquí es donde los antepasados de serradura y cerradura tuvieron su affaire lingüístico. Serare (=cerrar) tenía una sola erre pues procedía de sera. Serrare (=serrar) tenía dos erres como es natural, que si no parece que ni corta ni nada. El verbo serrare (=serrar) se acercó intimidante, al verbo serare (=cerrar). Claro, serare con una erre suena poco contundente. Una puerta cerrada de este modo está a punto de convertirse en serradura, en serrín. Así que por analogía (o autodefensa), el verbo serare duplicó también su erre. Una vez en pie de igualdad los dos términos continuaron su vidas paralelas. Serare, con una erre de más y un castizo sonido [θ] se convirtió en cerrar e inventó la cerradura. Y por su parte, el serrar catalán siguió generando serradura.

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