Falso amigo n.º 72: tuna (inglés) ≠ tuna (español)


tuna (inglés) ≠ tuna (español)

Una tuna es una agrupación musical universitaria. Sus orígenes hay que buscarlos muy lejos en el tiempo, junto a los de las universidades medievales, por lo que no están del todo claros.

Todo apunta a que la necesidad de sustento de algunos universitarios tuvo algo que ver con la creación de esta antigua tradición. Interpretando canciones y amenizando veladas podían ganarse el derecho a un plato de sopa, por lo que al principio se los llamaba sopistas. Pero no sólo de sopa boba vive el estudiante. La destreza musical podía facilitarle otro tipo de beneficios y parece que las cintas que lucen los tunos en las capas están relacionadas con el número de doncellas conquistadas, pero esto ya es otro cantar.

¿De dónde viene la palabra tuna? Su origen es controvertido. Una de las teorías remonta el nombre de tuna a la institución francesa thune, albergue para mendigos, cuyo nombre a su vez deriva de la expresión francesa Roi de Thunes (Rey de Túnez), apelativo que designaba en la época a los líderes de los vagabundos. Del sustantivo tuna se deriva el verbo tunar (=vagabundear) y su participio activo tunante (=el que tuna). Alguna otra teoría lo relaciona también con los atunes y sus costumbres migratorias, pero esta es una hipótesis un tanto… peregrina. Si la nombro es en parte para usarla como puente hacia el segundo elemento de la ecuación, la palabra inglesa tuna.

El término inglés tuna significa atún y proviene (al igual que el atún español) del latín thunnus. El hecho de que en castellano se presente con una a- al principio de la palabra nos indica que nuestro atún se ha dado un paseo por la lengua árabe, التون (at-tun). Aprovecho este ejemplo para ilustrar un aspecto desconocido sobre él árabe que tiene gran implicación en muchas de las palabras castellanas. La existencia de consonantes solares y lunares (¡qué sugerente que es la gramática árabe!). Las letras lunares, ligadas a sonidos m, b, f y otros, las encontramos en palabras castellanas como alMohada, alBañil o alFombra; con ese elemento al- del principio tan característico que nos delata su procedencia. Pero hay otras letras, las solares, que junto al artículo árabe ال (al-), enmudecen el sonido l y duplican su propio sonido. Estas consonantes solares se encuentran en el origen de palabras como aDuana, aZúcar o aRRoz, que en francés por ejemplo se dicen douane, sucre y riz. La l se ha perdido pero queda la a como residuo del antiguo artículo árabe. Es lo que le ocurre al atún, la a inicial lo diferencia del resto de denominaciones en otros idiomas: thon (francés), tonyina (catalán), tonno (italiano), Thunfische (alemán)… La lista es larga.

En inglés la caprichosa etimología ha creado la palabra tuna, pero no hay que alarmarse. En los restaurantes anglosajones se puede pedir tuna sin temer la consabida ración de Clavelitos, la Compostelana o Sola se queda Fonseca.

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