Falso amigo n.º 79: Angel (alemán) ≠ ángel (español)

AngelLos ángeles son los mensajeros de los dioses. Por eso tienen alas. Las necesitan para trasladarse entre los espacios humano y divino. El origen de su nombre es griego, ἄγγελος (ággelos), que significa precisamente mensajero. En latín el vocablo se transformó en angelus, y amparado por las liturgias eclesiásticas, la palabra se ha mantenido bastante estable con el paso de los tiempos. Se dice ange en francés, angel en inglés, angello en italiano… En alemán cambia un poco. A los fans de Marlene Dietrich quizá les suene la película “Der blaue Engel“, título que hace referencia al nombre del sórdido cabaret donde Lola-Lola mostraba sus turbadores muslos. “Der blaue Engel” (=el ángel azul) y no “Die blaue Angel“, porque entonces el cabaret se hubiera llamado “la caña azul”.

Y es que Angel en alemán significa caña. En realidad Angel originalmente significaba anzuelo y ahora hace referencia tanto al anzuelo como a la caña. También cuenta el alemán con la forma verbal angeln, que significa pescar con caña. Si pronunciamos la palabra Angel como los alemanes (con g de gato), quizá identifiquemos el origen de este término. Tiene la misma raíz etimológica que nuestro ángulo, pues lo que define al anzuelo es su peligrosa forma angulosa. De la supuesta raíz preindoeuropea *ang-/*ank- provendrían tanto nuestros ángulos (a través de un diminutivo en latín) y como las Angeln alemanas.

Curiosamente die Angel, la caña de pescar, también traspasa fronteras y conecta diferentes mundos. Los seres del universo subacuático reciben perplejos de vez en cuando noticias llegadas de algún lugar por encima del nivel del mar. Como si de un falso amigo se tratara, parecen buenas noticias, los gusanitos del anzuelo son como maná caído de otro mundo. Pero  esos ángeles caídos son peligrosos y el que pica está perdido.

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