Falso amigo n.º 93: estofado (portugués) ≠ estofado (español)

Admitamos que la palabra estofado es polisémica en castellano. Los amantes de la imaginería renacentista y barroca española sabrán que en los retablos de muchas iglesias los santos lucen unos ostentosos ropajes dorados muy particulares. Hay una técnica de decoración de esculturas que consiste en revestirlas con pan de oro, recubrirlas con un baño de pintura y después raspar esa pintura para que afloren los tonos dorados en caprichosos dibujos. A esa técnica se llama estofado, porque simula ricos tejidos, que era el significado del vocablo italiano stoffa.

En cualquier caso, para el resto de mortales, un estofado es un guiso. Un guiso que ha de realizarse con la olla tapada, para que no salga el vapor. Esta palabra estaría relacionada con la estufa que vimos en la entrada 63. Su versión portuguesa está más próxima a su origen etimológico y su estufado y nos acerca al mundo de los tufos y los tufillos.

Y no es que el portugués no tenga estofados, que los tiene. Pero aquí volvemos al mundo de los tejidos. Estos estofados son muebles tapizados y acolchados y, por extensión, se utiliza este término como nombre genérico de los sofás. Claro, pueden ser de alta estofa o de baja estofa, pero eso ya es otra canción.

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