Falso amigo n.º 98: Mantel (alemán) ≠ mantel (español)

mantel

No hay mueble más simple que una mesa y, sin embargo, tiene una rica carga simbólica. De entre todas las mesas posibles (la de trabajo, la de juego…) la mesa de comedor ocupa un lugar especial. Una mesa en la que se come está diseñada para compartir y es centro de toda celebración. Para ocasiones especiales, la mesa se viste y lo que marca la importancia del evento es su mantel.
Aunque parece que los romanos no eran excesivamente aficionados a cubrir toda la mesa con una pieza de tela, la palabra mantel viene del latín mantelum. Marco Terencio Varrón, en el siglo I a. C., lo relaciona con la palabra manus y nos explica que servía para limpiarse las manos; es decir, era una especie de servilleta. Hay un refrán que dice que “quien de servilleta llega a mantel, no hay quien pueda con él”. Bueno, pues algo así le pasó al mantelum que con el paso de los siglos se convirtió en mantel.

Y además por el camino tuvo mucha descendencia. Un hijo suyo dio un paseo por el mundo árabe para transformarse en mandil. Y otro, intentando ser más que su padre, en manto. Y es que el final de la palabra mantelum recordaba demasiado al sufijo –ellum latino, que marcaba los diminutivos, así que alguno lo acabó quitando para crear el mantum. Sí, parece absurdo, es como si en castellano nos inventáramos el término “manuscro” para referirnos a un manuscrito largo. Pero de algún modo funciona, porque un manto siempre parece que tenga más prestancia que un mantel. En cualquier caso, mandiles, mantos y mantas no se distanciaron mucho y no se diferencian exteriormente mucho de un mantel.
En otros idiomas el mantel ha servido para designar a objetos un poco más sofisticados, como el Mantel alemán, que es un abrigo. Claro, la forma más simple de abrigarse es echarse un manto por encima y en principio poca diferencia habría entre una cosa y otra.Pero el alemán  ha ido conservando la palabra original para designar a esa capa a medida que se iba sofisticando con mangas, botones, cinturón, solapas…
Con la imagen ilustrativa podemos reflexionar sobre la evolución que han experimentado las prendas de abrigo. A la muchacha puede que le sirva provisionalmente un mantel como sustituto del abrigo (= der Mantel alemán) pues ambos sirven para cubrir algo, pero es evidente que no es lo mismo.

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